Lo cierto es que llevamos quedando día si día también desde hace una semanita. Hoy ha tocado piscina otra vez. No mucho que contar, lo típico en las piscinas.
Primero toques con una pelota medio deshinchada y luego, progresivamente, el juego se ha ido desmadrandose hasta convertirse en pelotazos en la cara hasta que nos hemos cansado. Cuando esto ha ocurrido, hemos ido al trampolín, donde Helen nos ha deleitado con sus saltitos “chorras” de Winnie mientras todos íbamos saltando de forma aparentemente normal.
Luego, hemos subido a comer algo, donde, misteriosamente, de diez croissants me ha quedado uno en un descuido.

Por supuesto me ha tocado acompañar a Lauu a casa, lo cual se ha convertido ya en un clásico, en fin…
Bueno, ha estado bien, algún día a ver si viene más gente.





Comentarios recientes